Mario Vega conoce el lugar como la palma de su mano. O más aún. Mario vivió desde que nació y hasta los 40 años en la misma casa, ubicada en la zona de Ramblón.

Su vivienda se encuentra a escasos metros del arroyo Quebracho y a pasitos del conocido puente de Ruta Nacional 18.

Las imágenes y  recuerdos de su infancia y juventud, están frescos en su memoria. «De chicos todos los días íbamos al arroyo con mis hermanos. Era prácticamente el patio de nuestra casa. Caminábamos por la costita y mojábamos los pies en el agua. Era como un hilo de agua», recuerda.

Según estima, durante años el cauce del agua no fue mayor a los 2 metros de ancho. «Sólo cuando crecía era imponente y se ensanchaba. Caso contrario, siempre era un arroyo muy pequeño».

La playa

Durante varias décadas, el patio de su casa era «como una playa». Mucha gente de Viale y zona llegaba a bañarse y a disfrutar la belleza del lugar. Sobre todo, los sábados y domingos.

Pero en 1.978 se inauguró la pileta de Viale y generó un boom para el Polideportivo municipal. «Y también ocasionó que la gente dejara de visitar el arroyo», recuerda hoy.

Estos últimos años, algo ha cambiado en el lugar. Ahora, cuando Mario recorre la barranca del Quebracho, de inmediato vuelve su memoria al ayer, y explica: «Los 2 o 3 metros que tenía el ancho del cauce de agua se convirtió en esto».

Y «esto» a lo que hace referencia es un ancho de 80, 90 y hasta 100 metros que hoy posee el arroyo de barranca a barranca. Lo que ha ocurrido estas últimas décadas con el lugar asombra. Y también  asusta.

Es que lo que el agua ha venido socavando durante años hace que el arroyo se ensanche cada vez más. Y lo que se amplía de arroyo se achica del campo. De su campo. «En total, este lugar era de 10 hectáreas. Pero la erosión que ha producido el agua nos ha achicado bastante nuestro lote», explica.

En total, según las estimaciones de su familia, su campo se ha achicado alrededor de un quince por ciento debido a lo que «se ha ido socavando por efecto del agua».

La principal erosión ha ocurrido los últimos diez o quince años. Antes, si bien se daba ese fenómeno, la cuestión no era tan grave como lo que ha sucedido el último tiempo.

Situación que se repite

No es un fenómeno nuevo el que sucede en el campo de la familia Vega. En nuestra provincia, según explicó a NuevaZona un Ingeniero que conoce el tema al dedillo, existen numerosos  establecimientos agropecuarios que vienen padeciendo una situación similar con los arroyos. Es que los cauces de agua se amplían, generando grietas y zanjas en los campos. Y ello, lógicamente, produce una reducción del área productiva.

Sin embargo, lo que preocupa a Vega es que su propiedad no posee una enorme extensión de tierras, sino que se trata de un campo pequeño. Y si el agua sigue provocando nuevas zanjas, el área productiva seguirá reduciéndose.

Por ello, confía la familia Vega, ojalá se dé que en determinado momento algún organismo del Estado tome cartas en el asunto y pueda analizar esa situación que viene atravesando su campo desde hace ya varios años.

Fuente: NuevaZona