Vivimos apurados y sentimos que el tiempo nunca nos alcanza. A veces, hasta nos gustaría que el día tuviese más de 24 horas. Sin embargo, un grupo de jóvenes de Villa Libertador San Martín se propuso ofrecer horas de su tiempo personal para brindárselo a los peques de la Residencia de Niños “Roque Sáenz Peña”, de Viale.
Los encuentros, que se llevan a cabo todos los fines de semana desde hace cuatro años, han generado cambios positivos en aquellos chiquitos que al principio se mostraban reacios, distantes o hasta agresivos. Dar cariño y amor al que más lo necesita es una llave que abre puertas y nos confirma que no todo está perdido. Así lo demostró el grupo de Libertador San Martín.

Regalar tiempo y amor. Quizás sin proponérselo al principio, sin imaginarlo ni tampoco pensar lo que podía ocurrir a futuro, un grupo de jóvenes de Villa Libertador General San Martín visita todos los sábados la Residencia de Niños “Roques Sáenz Peña”, de Viale. Y durante este tiempo han logrado hermosos resultados.
A veces son cinco jóvenes, otras veces ocho, o diez. Lo cierto es que de manera ininterrumpida en cuatro años, este grupo de adolescentes y jóvenes realiza visitas y comparte momentos con los niños que viven en la Residencia.
Si bien en sus inicios fue una iniciativa del Sanatorio Adventista del Plata, actualmente el grupo que realiza las visitas no pertenece al Sanatorio, más allá que profesen la religión adventista.
Lo que estos jóvenes han logrado durante todos estos años han sido granito tras granito de arena, que juntos se han convertido en una montaña. “Hemos notado que algunos de los chicos que viven aquí eran distantes o por momentos un poco agresivos. Pero a partir de la continuidad de encuentros y el amor que nos demostramos mutuamente, hemos logrado afianzar un vínculo. Así, los chicos que en su momento tenían actitudes de alejamiento, hoy han logrado cambiarlas. Y cada vez que llegamos, esos mismo chicos nos reciben con abrazos y muchos besos”, cuenta Camila, una de las jóvenes que sábado a sábado llega a Viale.
El objetivo que el grupo tiene no es imponer ninguna idea religiosa, si no darles amor a los chicos, compartir juegos y también hablarles de Jesús.
Todos los sábados, el grupo regala a los chicos el bien más preciado que el ser humano pueda brindar: tiempo.
Mediante juegos, charlas y cantos, los niños lograron abrirse cada vez más y confiar así sus temores, esperanzas, sueños y dificultades.
“Los chicos han logrado aprender a tolerar las frustraciones a través de las cosas que compartimos”, explicó Helen, otra de las jóvenes.

Cumpleaños y Navidad
Para que los chiquitos no se sientan solos el día de sus cumpleaños, los jóvenes de Libertador le preparan cada año una fiestita. Lo mismo para el día del Niño y Navidad. El grupo consigue peloteros, para que los chiquitos puedan disfrutar una tarde llena de juegos.
En la última Navidad decidieron hacer algo distinto. En vez de que los chicos reciban un regalo, optaron entre todos hacer un regalo al prójimo. Así, aquella tarde de diciembre los chicos visitaron el Hogar de Ancianos que funciona en el Hospital, donde compartieron risas, dibujos y abrazos con los abuelos.
“Los chiquitos entendieron que ellos también pueden dar y que todos podemos dar amor al prójimo”, explicó Elizabeth.
Durante los días previos, los niños habían confeccionado tarjetas para los abuelos. Y aquella Navidad, cuando los peques obsequiaron su tarjetita hecha con sus propias manos a cada abuelito, el momento fue de luz y esperanza. “Porque de eso se trata la Navidad: de dar. Y los chiquitos quedaron muy contentos por lo que había ocurrido aquella tarde”, describió Helen.
“Dar”: Una palabra tan cortita de pronunciar, pero tan completa y llena de significado para el corazón.
“Dar”; esa actitud que este grupo de jóvenes ha venido demostrando, sábado a sábado y desde hace ya cuatro años, que siempre es posible cambiar duras realidades si decidimos brindar amor al prójimo.
Porque cuando damos, siempre -pero siempre- lo que finalmente recibimos es mucho más que aquello de lo que dimos.
Fabricio Bovier