Alejandro Graf es Profesor de Educación Física. Tiene 25 años,  trabaja en establecimientos educativos  de la zona y  brinda  clases de Atletismo y Ciclismo en la Escuela Municipal de Viale.

Pero además de la actividad física, su otra gran pasión son los “fierros”. Si bien nunca realizó cursos de herrería o soldadura, estudió en la Escuela Técnica. Y al igual que toda su familia, lo lleva en la sangre. Claramente, viene de familia fierrera.

Un día, Ale comenzó a soñar con un proyecto: Tener su gimnasio propio. Cuando comenzó a investigar el panorama, no sólo advirtió los altos costos de los equipamientos de musculación, sino también  un detalle para nada menor: La mayoría de los aparatos del mercado no se adaptaban al cuerpo, sino que el cuerpo debía adaptarse a los aparatos.

Por ello, no lo pensó demasiado y decidió largarse definitivamente al ruedo.

Desde hace un año, Ale fabrica los propios aparatos para su futuro gimnasio. Hoy lleva construidos treinta equipos de musculación, entre los que se encuentran dorsaleras, prensas, bancos, máquinas con poleas y máquinas articuladas.

Como no posee demasiadas herramientas, consiguió algunas prestadas, y hoy está en plena tarea.

A todo su equipamiento lo fabrica en un taller familiar, pero únicamente cuando sus tiempos se lo permiten.

No quiere poner fecha a la posible inauguración de su emprendimiento, ya que no puede dedicarse de lleno a la ardua tarea de medir, cortar, soldar, armar y pintar sus aparatos.

Sin embargo, sabe que  cada vez falta menos para lograrlo. Con ganas, perseverancia y -sobre todo- mucho laburo, el joven está cada vez más cerca.  “Todo lo que hago, lo hago pensando en mi hijo”, cuenta.

En poco tiempo más, hará realidad su sueño de tener el gimnasio propio con los aparatos “made in casa”.