Cada mañana bien temprano, cuando viaja desde su casa al trabajo (un Centro de Adiestramiento militar en Bahía Blanca), recuerda aquella vez que siendo niño, quedó maravillado cuando en la tele vio un grupo de paracaidistas en plena tarea.

“Algún día yo también quiero hacer eso”, le dijo convencido a su mamá aquella tarde soleada de primavera entre merienda, barrio y bolillas.

Y como los sueños sólo se cumplen si uno está decidido a ir tras ellos, sabía que un día lo lograría…

El tiempo fue pasando, pero aquel anhelo infantil siempre siguió firme. Muy firme.

Brian Bieri, de él se trata esta historia, finalmente ingresó a las Fuerzas Armadas en 2017.

Tres años antes de concluir su escuela secundaria en Viale, Brian sintió interés por la Armada. Fue cuando familiares del ex combatiente de Malvinas Abel Rodríguez le contaron sobre cómo era la vida en la institución.

“Me encantó la idea y durante esos años me preparé para rendir y poder ingresar. El día que me notificaron que había sido aprobado, fue uno de los momentos más emocionantes que viví, ya que me había costado mucho prepararme”, explicó a NuevaZona.

Cuando de adolescente les comentaba a sus amigos del secundario que ingresaría a la vida militar, le decían entre risas “que estaba loco”.

“Pero yo siempre me mantuve firme con la idea y no me arrepiento de haberla elegido”, destaca hoy.

Brian estudió dos años en la localidad de Punta Alta, provincia de Buenos Aires. Actualmente, vive en la ciudad de Bahía Blanca.

“Lo que más me gusta de esta actividad, es hacer cosas que afuera no las podría haber hecho nunca. Son experiencias únicas vividas y cada vez que las hago, le pongo toda mi pasión”.

¿A qué cosas se refiere? Navegar en un buque, volar en un helicóptero, saltar desde un avión con paracaídas.

Brian es nadador de rescate y, desde hace unas semanas sumó un nuevo título a su currículum: paracaidista militar.

Por ello, cuando se tiró en paracaídas hace unos días y culminó la capacitación, su cuerpo y mente regresaron por un instante a aquella tarde de merienda y bolillas. Aquella tarde soleada de primavera, cuando la tele mostró un grupo de paracaidistas en plena tarea y el, tan chiquito, supo que eso sería lo suyo en el futuro.

Un futuro al que Brian finalmente llegó. Porque los sueños, claro está, se cumplen sólo si uno está decidido a ir tras ellos.

(Fabricio Bovier/NuevaZona)