(Escribe: Fabián Rogel)

«No hay sociedades ideales. No hay organización permanente. El cambio es continuo. Lo que fue revolucionario ayer, hoy ya no lo es.»

«Cuando uno se dedica a mantener, artificialmente, algo que ha sido superado, deja de ser un actor. Se convierte en un defensor del pasado.»

«La Argentina necesita gobiernos que comprendan lo que ocurre en el mundo, y que no improvisen. No hay tiempo para perder.»

«Debemos dejarnos de prevenciones y suspicacias, alejar el temor a las ideas y estudiar la época que vivimos. Los fantasmas se ahuyentan con la acción.»

«El Estado no debe estar a servicio de sí mismo, sino de la Nación.»

«Hoy la revolución no está en las armas sino en los laboratorios»

Llegando al final hizo un silencio, un sabio y reflexivo silencio. Luego nos dejó estas frases que tendrían que ser aleccionadoras y guía para todos los radicales:

«Esta Argentina no es el país que queremos. Todos somos culpables y, cuando todos son culpables nadie lo es. Cuando uno ha arrojado, por lo menos, una piedra para destruir lo que tuvimos y lo que pudimos tener. En este punto todos somos indemnes. No perdamos esta indemnidad.

No le tengamos miedo a la ley, que es la única autoridad no autoritaria.

No tengamos miedo entre nosotros. Luchemos, yo no digo con generosidad: luchemos con sentido de responsabilidad. No nos quedemos con odios. No son buenos ni el odio ni el temor. Hagamos política . Valientemente, si cabe la palabra.