Guillermo Geist tiene 81 años y es vialense por elección. En el ’69 decidió renunciar a la arrocera donde trabajaba y emigró hacia nuestra ciudad, donde un año más tarde se casaría y formaría su familia.

Comenzó con un pequeño taller desarrollándose como tornero, actividad que sigue practicando hasta el día de hoy, siendo uno de las pocas personas con este oficio en la ciudad, y que además, se especializa en la reparación de gatos hidráulicos.

Guillermo es un hombre con mucho recorrido por la industria vialense. Trabajó durante 9 años en la fábrica Supramar y también en La Ponedora, jubilándose en 2008. Pero él no puede estar quieto y continúa trabajando en su taller, un lugar muy particular donde se pueden encontrar objetos de todo tipo capaces de robar la atención de las miradas curiosas durante horas y horas. Además tiene herramientas que podríamos considerar como reliquias históricas, hace más de 40 años utiliza la misma soldadora y tiene una morsa pronta a cumplir 90.

Hablar con Guillermo es algo apasionante, sus conocimientos, su lucidez y su memoria deslumbran a cualquier interlocutor, y su generosidad para enseñar su oficio a jóvenes y adultos, con el afán de mantener viva la tradición de la tornería, lo convierten en un verdadero maestro.

Desde el municipio agradecemos a Don Guillermo por compartir con nosotros su historia, que forma parte de nuestra querida, sostuvo la comuna local.