Enero agobia entre el calor sofocante y las tormentas eléctricas que no se alejan del todo. Algo similar al clima sucede con el bolsillo de los trabajadores de la educación, y el pronóstico sigue anunciando un cielo negro de crueldad y desesperación para miles de maestros en la provincia. Y no se trata de escandalizar ni exagerar, cuando las cuentas persiguen y el hambre aprieta, no hay metáforas posibles ni eufemismos que decoren, sino angustia y desolación como llagas vivas que duelen y lastiman la realidad de los que no podemos darnos siquiera el lujo de vivir un receso sin sobresaltos.

Hoy, a 4 días del inicio de un nuevo año, en plenas vacaciones tanto para docentes como para estudiantes, los educadores nos mantenemos en asamblea y alerta porque ya es el segundo mes donde nos pegan con la misma fiereza con la que nos dolerian los palos y los escudos de una viva represión; pero lo hacen con sutileza ante los escandalosos medios que en este caso parecen no ver la gravedad de esta situación y ante la atenta mirada de la sociedad que en enero parece vivir con gafas de sol y no visualizar nuestra desesperación: nos pegan con la miseria y con el recorte a nuestros pobres sueldos, que han sido dignamente ganados con el cumplimiento de nuestra tarea pero que injustamente no recibimos nuestra paga correspondiente para tan noble labor.

Masticar bronca, comenzar a ver de qué manera cubrimos las deudas, enloquecer tratando de encontrar una alternativa para todos los gastos sin cubrir que parecen perseguirnos desde el camino que recorremos a casa tras salir de ese cajero automático que nos dio prácticamente un pésame al mostrar el monto que teníamos depositado. Esa parece ser la escena repetida para tantos docentes que se encuentran con la penosa verdad que todos anticipamos: el gobierno no cumplió nuevamente con lo pactado y otra vez el recorte y el ajuste se disfrazan de «errores en la liquidación».

Cuando la farmacia me pida el costo de los medicamentos, cuando el comerciante del barrio me diga cuánto le debo, cuando mis hijos me pidan ir a tomar un helado o ir al cine, cuando los de la cooperativa vengan a cortarme la energía o el del cable me envíe el aviso de mora, ¿podré ponerle como justificación que un par de ineptos e incapaces liquidaron mal mi sueldo?

Pero claro, qué puede importar que los maestros no estén cobrando en tiempo y forma sus sueldos, si total las clases no arrancan hasta marzo y los paros, -esos tan rechazados, cuestionados y condenados paros docentes-, no tienen efecto. Mucha gente se dice apoyar a los docentes en sus reclamos, pero no comparten las medidas de fuerza porque según lo que permanentemente indican, los gurises pierden clases y vulneramos sus derechos. Sin embargo, a las claras está manifestado, que es nuestro derecho a huelga lo único que incomoda y molesta a la sociedad y por ende al Gobierno, para dar respuestas a las demandas.

Hoy estamos en enero, alejados de toda malintencionada frase que nos relegue a ese lugar de «haraganerismo» donde intentan posicionarnos, diciendo que las asambleas y reclamos son sólo una vía para evitar nuestro trabajo. Muy por el contrario, estamos en la calle, en los medios, en el CGE o en Casa de Gobierno, igualmente dispuestos a reclamar por lo que nos ganamos dignamente: nuestro sueldo. Y si vos que estas leyendo esto, sos padre, madre, abuela o tío, y tu disconformidad con los reclamos docentes son las huelgas, salí hoy junto a nosotros a reclamar por el salario de los maestros. De lo contrario, no te espantes luego en marzo, cuando nada se resolvió y debemos ir al paro, porque nosotros estamos hoy para solucionar los conflictos; pero lamentablemente estamos solos. Y nadie habla de rehenes, nadie habla de derechos de los niños, cuando hay miles de hijos de maestros que hoy son las víctimas de años de corrupción y malversación de fondos de nuestra provincia, víctimas de los ladrones de guantes blancos que mientras nosotros adelantábamos que Entre Ríos estaba en llamas en cuestiones económicas y denunciabamos al corrupto de Urribarri, los mismos que hoy hablan de herencia se presentaban como la continuidad de un modelo de progreso y promovían el apoyo de los ciudadanos con sus votos para que se concreten todas esas obras iniciadas y sueños de avances que nunca llegaron; que solo fueron fachada para robarnos indiscriminadamente, y hoy paguemos nosotros, los maestros, los principales costos.

¿Por qué no hay errores en las liquidaciones de los gruesos y exuberantes sueldos de los funcionarios? ¿Por qué debemos los docentes esperar pasivamente a que se solucionen las equivocaciones reiteradas de un nuevo sistema mientras nadie nos espera a nosotros con los impuestos? ¿Hasta cuando seremos los juzgados y sentenciados, mientras nos están reteniendo nuestros salarios y nadie condena por ello a los inhumanos que se dicen gobernantes?

 

Atrás quedaron la paciencia, la idea de diálogo, la construcción de debates: hoy hay docentes que la están pasando mal, realmente mal, que hace dos meses vienen de golpe tras golpe y que no saben ya qué hacer para sobrevivir al verano. Ya no tenemos más tiempo.

Los sectores que deben respaldarnos parecen estar demasiado tranquilos, esos que se dicen representantes y son solo dirigentes de escritorio; esos también tendrán que pagar los costos por su incompetencia o su complicidad. Pero hoy, el grupo que conforma Agmer Filial Viale, dice BASTA de atropello, de vacilaciones, de confusiones. Con la dignidad de los trabajadores no se juega. Y haremos lo que esté a nuestro alcance para parar con esta crueldad absoluta e impune del Estado Provincial.

 

No vamos a exigir nada más, vamos a arrancarle con las medidas que sean necesarias, lo que por ley nos corresponde.

 

Comisión Directiva Agmer Filial Viale