Escribe: Fabricio Bovier

El sufrimiento de Enzo parecía no tener fin. Pero Vivi, como toda mamá decidida a no bajar los brazos, un día encontró una luz de esperanza.

Enzo sufre desde que nació una patología grave y probó durante años todos los tratamientos y distintos tipos de medicación. 

Si embargo, un día algo cambió…

Enzo Francisco Zatti tiene Esclerosis Tuberosa con síndrome de West (en el síndrome de west está el autismo). Este síndrome se caracteriza por espasmos y retraso psicomotor, por lo que los chicos pierden la sonrisa a causa de esta condición.

Desde chiquito tomaba una batería de medicamentos, con lógicas consecuencias secundarias y no tan secundarias.

Hoy por hoy, dos gotitas por día de aceite de cannabis medicinal le permiten Enzo disminuir las crisis de ausencia y bajar las convulsiones diarias casi a cero. Además, pudo volver a conectarse con su mamá y hermanos.

“Es rara la vez que le da alguna convulsión. Y, además, está con menos del mínimo de su medicación”, contó Vivi a NuevaZona.

El chico logró disminuir las convulsiones. De tener hasta ocho por día (algunas de ellas bastante fuertes), hoy no llega a las dos mensuales. Y eso se debe, explica su mamá, al aceite de cannabis.

Además, su sistema inmunológico también se reforzó, sin quedar anémico como solía ocurrirle antes del cannabis.

Por ello Vivi, al igual que miles de madres y padres de todo el país, celebraron el decreto del gobierno nacional de la semana pasada. Ese decreto permite el acceso al cannabis medicinal mediante el autocultivo, el cultivo solidario o, en el caso de que exista indicación médica, a través de la utilización de especialidades medicinales.

También se establece que aquellos pacientes que tienen cobertura medicinal pública exclusiva puedan acceder por medio del Estado a los derivados de la planta.

Si bien desde 2017 está en vigencia en nuestro país la ley 27.350 sobre el uso medicinal de la marihuana y sus derivados, la misma no contemplaba las opciones de cultivo establecidas en el reciente decreto.

Por otra parte, hasta antes de esta resolución nacional, sólo se permitía el uso de este medicamento para quienes padecen epilepsia refractaria. Ahora se amplió el espectro y, según el decreto, podrá usarse “como tratamiento medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor”.

Hoy por hoy, a lo largo y ancho de todo el país hay cientos, miles de Vivis y Enzos que siguen viendo una gran luz de esperanza. En buena hora…