Durante estas semanas, uno de los temas principales en el Concejo Deliberante fue el canje entre el Municipio y el Banco de la Nación Argentina (BNA).

La cuestión, básicamente, es así: La comuna local dona un terreno al BNA sobre calle 3 de Febrero para levantar su edificio propio. La entidad financiera, a cambio, construye una plaza completa pegadita al Paseo Ferroviario.

Supongamos que dentro de algunas décadas el banco decide levantar campamento e irse de Viale, deberá restituir (devolver) la cosa donada. Así lo establece el proyecto aprobado.

Al principio, hubo algunas voces en el pueblo que pusieron el grito en el cielo por la donación que el Municipio le iba a hacer al Banco Nación. “¿Cómo podemos regalarle un terreno a una entidad financiera?” fue la pregunta que algunos se hicieron, disconformes con el proyecto.

Y no está mal que algunos piensen así: Estamos en democracia y todos tenemos libertad de pensamiento. Pues bien, permitan que también brinde mi punto de vista sobre este tema que ha generado opiniones disímiles y hasta contrapuestas.

No es ninguna novedad que el Banco Nación lleve adelante un canje de estas características. En distintas ciudades de nuestro país (gobernadas por diferentes colores políticos) la entidad construyó sucursales y, como contrapartida, llevó adelante la construcción y el equipamiento de plazas.

En el caso de Viale, el Banco Nación realizará un plaza que contará con las siguientes características: construcción de una Estación saludable de cuatro juegos con piso antigolpes; canchas de fútbol-tenis, numerosos bancos y un sector completo de juegos infantiles.

Quizás, para algunos, podrá ser poco lo que ofrece el BNA a cambio de recibir un terreno. Y por ello creo necesario un dato no menos importante. Hace apenas unos meses, el gobierno provincial construyó la nueva sede del Juzgado de Paz, en el predio adyacente al lote que ahora le pertenece al Banco Nación.

¿Por qué la Provincia construyó en ese lugar? Precisamente, por la donación de un terreno que el Municipio vialense le hizo al estado entrerriano. ¿Cómo fue posible ese acuerdo? Por la predisposición entre Provincia y Municipio y el entendimiento entre dos dirigentes de veredas opuestas que dejaron de lado sus colores políticos: El Diputado provincial Gustavo Zavallo y el entonces Intendente Uriel Brupbacher.

Ahora estamos ante una situación parecida: Al igual que lo que ocurrió con el terreno para el nuevo Juzgado de Paz, hoy se hace lo propio con el Banco Nación. Se llega al acuerdo porque se dejaron de lado diferencias políticas entre los concejales y el Ejecutivo comandado por Carlos Weiss.

Hoy. como ayer, cuando se realizaron las intensas gestiones en los mandatos de Sergio Schmunck y Estelio Urchueguía.

Sabida es la importancia de una entidad como el Banco Nación para el crecimiento  de los pueblos. Contamos con un Parque Industrial que avanza a ritmo sostenido y que necesita del crédito para generar puestos de trabajo. Y no sólo la industria: también la producción agropecuaria y el comercio recurren al banco.

Tenemos campo, industria y comercio; pero a la mesa le faltaba la pata financiera.

Finalmente, esa pata hoy (después de algunas idas y vueltas), ha llegado para quedarse. Y eso puede traducirse en una sola palabra: Desarrollo.

(Fabricio Bovier).