Escribe: Marcelo Albarenque

 

Hasta las elecciones legislativas de octubre pasado, el Peronismo en María Grande venía de ganar todas las elecciones desde el año 2001 en adelante (con la solo excepción del 2009 con la recordada diferencia de un voto). Para encontrar un antecedente de tal diferencia de votos y porcentual negativo hay que remontarse a la década de 1980.

Se puede explicar este resultado electoral apelando a argumentos como la nacionalización de la elección -que existió- o la llamada «ola amarilla».

No es menos cierto que la campaña del P.J. -unificado- a nivel provincial mostró desde el principio enormes falencias organizativas y comunicacionales: nunca se logró dar mensaje simple y claro, lo que constituye el «ABC» de toda estrategia electoral. Debe agregarse para ser justos, que la gran mayoría de referentes territoriales (léase intendentes, legisladores o funcionarios) hicieron una monumental «plancha» para no dilapidar capital político en una elección que veían perdida desde el principio. Esto a pesar de la buena consideración de la que goza la gestión provincial, la cual administra eficientemente el presupuesto y se caracteriza por mostrar una relación madura con la oposición local y con el gobierno nacional.

Para completar el diagnóstico, debe tenerse presente la influencia que la gestión municipal puede tener en la elección y, personalmente, entiendo que esto también es un elemento importante. Pocas horas después de conocido el –esperable- resultado electoral envié un correo electrónico al Presidente Municipal Hugo Main, en el cual le expresé mi lectura de los resultados y destaqué la urgente necesidad de recuperar la iniciativa política a nivel local.

Para esto mi propuesta fue –entre otras- requerir la renuncia del pleno de funcionarios del ejecutivo: German Elberg -quien luego renunció no por mi intervención claro está-, Martin Ramirez, Héctor Pasutti y Gloria Welsch, para en algún caso aceptar la renuncia y en otros confirmar la confianza depositada oportunamente. De los nombrados -no me consta- alguno más habría puesto a disposición el cargo.

EL espacio político le debe a la Ciudad un intendente y funcionarios dedicados tiempo completo a la función. Por la importancia y complejidad del cargo, no podemos pretender atender cuestiones públicas por la mañana y negocios particulares –o familia- por la tarde. Por esto mismo disiento de quienes eventualmente critican con liviandad los salarios del funcionariado de este o cualquier otro municipio y de cualquier afiliación partidaria. Resignar cuatro u ocho años familia y negocios particulares para dedicarlos a funciones públicas que no se caracterizan por lo gratas, debe ser adecuadamente recompensado.

Más allá de los funcionarios y sus sueldos, hay definiciones que debe tomar la ciudad -su grupo de vecinos-, si se apuesta al crecimiento, desarrollo de su economía y bienestar general de los vecinos, por ejemplo:

  1. Definir de qué forma nos convertimos a nivel regional y nacional en sinónimo de ciudad termal, dándole al turismo de manera definitiva y sostenida en el tiempo la importancia que amerita.
  2. Definir como sostener y potenciar la industria metalmecánica liviana que tanto arraigo tiene en nuestra ciudad.
  3. Definir cómo administrar el espacio público, en particular la gran cantidad de metros de espacio verde, patrimonio de esparcimiento y ambiental, presente y futuro de los vecinos. Sobre este punto no puedo dejar de mencionar críticamente el uso que se da a los terrenos del ex ferrocarril Urquiza en pleno corazón de la ciudad, permitiendo instalaciones que desde el punto de vista jurídico son irregulares -o impropias de un espacio verde como la sub estación transformadora que nunca se construyó-, ya que estos bienes no son de dominio municipal sino nacional y según frondosa jurisprudencia y el propio Art. 237 del Código Civil y Comercial, no pasibles de usucapión. Esta observación dejando a salvo el enorme esfuerzo de instituciones intermedias que con interés legítimo solicitaron un lote para asentar su sede.
  4. Definir cómo lograr un tránsito vehicular y peatonal seguro, procurando una traza vial transitable independientemente de las condiciones climáticas.
  5. Legislar sobre la habilitación de loteos privados, teniendo presente la gran extensión que tiene la planta urbana, el nivel de instalaciónde servicios que se requerirá al inversor privado, etc.

 

En resumen, entiendo necesario autocritica y reflexión tanto para el espacio político (P.J.) como para la gestión municipal, para volver a ser motor de transformaciones sustanciales para María Grande. Se está a tiempo de recuperar la confianza del electorado y existen razones sobradas para que así sea.

Podría nombrar tres personas –sino más- dentro del espacio que tienen condiciones sobradas para ser candidatos a presidir el ejecutivo municipal a partir de diciembre de 2019 y tienen vocación de que sus gestiones sean un punto de inflexión para la ciudad. Esto naufraga sino se generan -desde hoy- las condiciones para llegar con chances ciertas al próximo escrutinio.