Los abuelos de Pedrito Paredes por parte materna, era gente muy humilde. Apenas si alcanzaban a cubrir lo básico para alimentarse y no mucho más…

Cuando la mamá de Pedro se casó, el papá de la mujer quería obsequiarle las alianzas. Pero como le resultaba imposible adquirir los anhelados anillos, le regaló dos monedas antiguas de escaso valor para la época.

Se trataba de monedas de la Confederación Argentina de 1854 y que la mamá de Pedro recibió como alianza de casamiento.

Cuando a Pedro lo dejó su familia en el Hogar de Niños Roque Sáenz Peña, su mamá le regaló  las dos unidades de metal acuñado. Son las que el hombre conserva hasta el día de hoy.

“En algún momento, me gustaría hacer un cinto con esas monedas. Hasta ahora no he podido, pero ese es mi objetivo”, contó a NuevaZona.

Pedro sueña con que ese futuro cinto, algún día, pase a sus hijos y luego a sus nietos. “Significan mucho para mí”, reconoce.

Actualmente, algunos vendedores ofrecen en el sitio Mercado Libre monedas de ese tipo. Se  cotizan entre 5 mil y 10 mil pesos cada una. Sin embargo, según contaron a este medio especialistas en numismática, en algunos sitios especializados de subasta, las mismas se ofrecen en 2 mil pesos.

Pero más allá del valor económico, el sueño de Pedro es concretar algún día su anhelado cinto. “Esas dos monedas tienen un gran valor para mí y quiero conservarlas para mis hijos”, explica.

Monedas de verdadero carácter nacional

Las monedas que conserva Pedro tienen una gran historia. Veamos: A consecuencia de la revolución de 1852, Buenos Aires se escindió de la Confederación, que fijó su capital en la ciudad de Paraná.

Las monedas fueron emitidas por el Banco Nacional de la Confederación en 1854. Como en ese momento era imposible acuñarlas  aquí, se autorizó su contratación en Europa.

En 1856, los cobres se utilizaban en todo el territorio de la Confederación -excepto, obviamente en Buenos Aires-, por lo que estas monedas son las primeras de verdadero carácter nacional desde las acuñaciones patrias de 1813 y 1815.