-No quiero que mi hermanito pase por las que yo pasé.

Quien lo cuenta es Ale. Tiene sólo 15 años y una historia sobre sus espaldas.

Son las 10 de la mañana de un viernes. Afuera hay un sol increíble.

-Ya se lo dije varias veces a mi hermanito: No quiero verlo un día fumando esas cosas…

Su nombre, en realidad, no es Ale. Pero por ser menor y debido a cuestiones legales, lo llamaremos  así.

El hermanito menor de Ale es uno de los mejores arqueros del barrio Las Flores, de Paraná. Promesa de gran futuro bajo los tres palos, hasta lo miraron hace un tiempo de uno de los grandes clubes de la Argentina. Quizás, en algún momento tenga su oportunidad de probarse. Todavía es muy chiquitín.

Al igual que Ale, su hermanito es un apasionado, un loco del fútbol.  

-La pelota es mi locura y mi  pasión. Acá jugué en la Sub 15 de Viale FBC, pero ahora estoy un poco alejado del fútbol –me cuenta.

Hace dos años que el muchacho vive en la Residencia de Jóvenes “Roque Sáenz Peña”, de Viale. Tiempo atrás había estado en otras residencias, también pertenecientes al COPNAF. En ellas  encontró  un techo y un plato de comida. Algo que la calle se lo negó.

Como muchos de los chicos que alguna vez pasaron por una Residencia, Ale las vivió a todas, las pasó a todas.

Desde muy pequeño, le tocó enfrentar innumerables situaciones que lo pusieron al margen y un poco más allá del margen también. Comenzó a consumir drogas cuando tenía sólo 11 años. Apenas, un año más de la edad actual de su hermanito.

La calle le mostró el peor rostro de la vida: violencia, abandono y una larga lista de carencias.

-Pero hoy me siento un poco mejor –me cuenta, mientras caminamos por el amplio patio de la Residencia.

Ale la pelea todos los días.

Con altibajos y recaídas, la va luchando. Busca (y quiere) salir adelante.

Hace un tiempo, la vida volvió a golpearlo, con la inesperada muerte de dos de sus hermanos.

-Muchas veces me caigo, pero luego trato de levantarme –me aclara.

Enseguida destaca el apoyo que recibió todo este tiempo en la Residencia por parte de Miguel Molina, Raúl Sánchez y la Psicóloga Janet Miraglio.

Un paso más

Este año no será un año más. En unas semanas, el joven termina la escuela primaria.

Sabe que sus estudios primarios le llevaron bastante más tiempo más que a otros chicos. Pero eso no lo inquieta. El apuro no le preocupa.

-Quiero empezar el secundario. Me gustaría hacerlo en una escuela donde enseñen un oficio. Quiero recibirme y empezar a trabajar.

Sus palabras resuenan.

-Me llevó casi cuatro  años más que a otros chicos hacer la primaria, pero ahora ya está…

Este próximo mes de noviembre, finaliza su escuela en la Primaria de Adultos  Nº 114 “Hans Christian Andersen”.

-Falté mucho tiempo a clases. Es que cuando caigo en bajones, todo me cuesta demasiado. Pero ahora me falta poquito.

Ale sabe que realmente le falta poquito.

Y está dispuesto: Él, mejor que nadie, es consciente que la vida no le ha jugado las mejores cartas todos estos años. Pero hoy ya está decidido: Va por su sueño.

(Fabricio Bovier/NuevaZona)