Lo decidieron una tarde de 1987 y ya nunca más pararon…

Durante  33 años, un grupo de mujeres se puso al hombro la institución y generó recursos para los gastos corrientes por más de tres décadas.

Con sus manos, su esfuerzo y corazón, iniciaron en 1987 la elaboración y venta de pastelitos para solventar los gastos mensuales que demanda la Escuela Integral Nº 16 “Pasitos al Futuro”.

Comenzaron con la iniciativa el día que se construyó el comedor del establecimiento. Con el correr de los años, se fue equipando el espacio y adecuándolo a las necesidades de la producción, con quemadores, extractores y ollas, entre muchos otros elementos.

De manera casi ininterrumpida, todos los años (desde marzo a octubre), alrededor de 15 mujeres disponían de tres días intensos por mes parar elaborar los pasteles. Las dos primeras jornadas se armaban y freían. Y el tercer día, se pasaba por almíbar y se entregaban los pedidos.

¿Cuántos pasteles se elaboraban? Entre 100 y 150 docenas por mes. Pero hubo meses récords que se superaron las 200 docenas.

Si bien los primeros años trabajaban entre quince y veinte mujeres, actualmente el grupo está conformado por alrededor de seis.

Conocer la historia de este grupo, es conocer por dentro la historia de una enorme y querida institución vialense.

Si bien la Escuela percibe por parte del Estado un subsidio para el pago de los sueldos del personal, todos los demás gastos son afrontados por las nobles mujeres de AVANE (Asociación Vialense de Ayuda al Niño Especial). ¿De qué gastos hablamos? Del gas, la luz, el agua, los impuestos, la ART y el mantenimiento del edificio.

Sin embargo, a raíz de la pandemia, el año pasado no pudieron elaborarse los pastelitos. La tarea recién volvió a retomarse en julio de este año. Y no haber podido generar recursos durante tantos meses, provocó fuertes desfasajes en sus ya de por sí escasos ingresos.

Por ello, hace dos meses, otra vez el grupo se puso al hombro la institución y volvieron a elaborar los famosos pasteles. Además, por una decisión de la Comisión de Defensa Civil, el Municipio comenzó a otorgarles un aporte mensual para ayudar con los gastos.

Hoy, este grupo de mujeres (las que pasaron, las que están y las que vendrán) reafirman que lo mejor que uno puede hacer por los demás, es regalar tiempo y esfuerzo. Porque lo que se hace con el corazón, realmente no tiene precio.

(Fabricio Bovier)